A la
vista del noticiero cotidiano pletórico de aberraciones, violencia, guerra y
terrorismo, que no perdonan ni a jefes de Estado, ni a persona alguna, ni siquiera
la figura del presidente, si abundamos nuestras búsquedas analizando y
sintetizando los últimos siglos vividos por esta decadente Humanidad, se nos
hace evidente y necesario un nuevo impulso de la Jerarquía Universal para crear
un Movimiento Humanista Internacional llamado “la Orden” un movimiento que se
atreva a señalar los errores cometidos no para hacer escarnio sino para
aprender, ya que nuestra civilización degenera, y lo que antes eran elementos
de cultura y protección se han convertido en instrumentos maléficos que
promueven una “enanocracia” en donde se trata de igualar cada vez a la altura
de lo mas bajo y de lo mas absurdo. Lo feo, lo cruel, lo contaminante, lo
cobarde, lo podrido prevalece sobre unos pocos valores morales que aun se mantienen
en puja continua con una gran ola de locura colectiva.
Nunca
hubo tantos millones de hambrientos, de criminales y anormales en el mundo
dentro de la historia conocida. Hemos saturado el planeta de subhumanos que imponen
sus instintos bestiales, su arte sucio, su política estéril, su ciencia al
servicio de las trivialidades, cuando de no de pavorosos engendros bélicos que
hacen del terrorismo su trabajo.
Nacen
niños monstruosos por la radiación nuclear de varios reactores mal cuidados,
circulan temores supersticiosos sobre el próximo fin de mundo en el 2012, los
ricos son cada vez más absurdamente ricos y los pobres cada vez más
Infra-humanamente pobres. Los Países llamados del “tercer mundo” o “en vías de
desarrollo” ni se desarrollan ni están casi en el mundo, hundiéndose poco a
poco en su propia miseria y arrastrando a las naciones más avanzadas a un
mimetismo de sus miserias y frustraciones. La riqueza no trae distinción ni
aristocracia, si no corrupción y la pobreza no esta acompañada por la humildad,
si no por la vanidosa demostración de sus miserias.
Si
quieres conocer a alguien sin esperanza dirígete a un joven que es precisamente
quien tendría que tener los mas fuertes y brillantes ideales y ni siquiera
saben que es eso.
Mientras
tanto los viejos se injertan pelos en sus calvas, se inyectan almohadillas
artificiales para cubrir sus ya desencarnados huesos. La humanidad participa,
más o menos inconcientemente en una gran marcha contra natura de perspectivas
futuras nada felices y llenos de miedo.
Ante esta
situación que se agrava día a día, se levantan nuestro ideal, como un solitario
grito de esperanza, nuestra propuesta de un hombre luz, que es la encarnación
de ese grito de esperanza. No nos referimos a distintos colores de piel, a
diferente status social, ni tampoco hacemos referencia a pueblos elegidos. Lo
que proponemos es algo mas profundo y mas practico, estamos cansados de teorías
irrealizables, de afirmaciones en el vacío histórico, sin más apoyo que las
lenguas de los fanáticos, desinformados del nuevo concilio de la paz.
Proponemos
una regeneración de la humanidad, a partir de un pequeño “grupo-piloto” que le
muestre sus resultados con eficacia y posibilidad de renovación humana en todas
las latitudes y longitudes. Esta regeneración parte de lo espiritual, pues la
crisis de espiritualidad es la que padecemos, siendo todas las demás sus
reflejos.
“Busca y
se te dará, toca y se te abrirá” son palabras muy viejas extraídas de otras mas
antiguas todavía, pero siguen siendo validas, tan validas como en la aurora de
los tiempos y lo serán aun en el ocaso del mundo. Conociéndose a si mismo el
hombre conoce su esencia divina y lo reconoce en donde quiera que este, la
pequeña fe en Dios es reemplazada por la evidencia natural de Dios, este cambio
interior a través de la alquimia interior de la filosofía de acción de LA
ORDEN, se refleja en todos los planos. Paulatinamente el hombre interior
resurge entero y macizo de vivencia y fuerza desde el fondo de si mismo e
imprime su sello a todos sus pensamientos, sentimientos, palabras y obras.
Nuestra
filosofía es esotérica, por cuanto constituye un AMOR a la Sabiduría que
todavía no poseemos, por aquello que todavía esta escondido a nuestra visión y
eso es lo esotérico, lo oculto, lo escondido, no por maldad premeditada de
nadie, sino por nuestra propia ignorancia. Lo esotérico comienza ahí donde
acaba nuestro conocimiento de las cosas. Exoterizar lo esotérico, hacerlo
visible es la vía de la enseñanza, luego una vez recogidas las enseñanzas, hay
que volverlas a internalizar, a esoterizar, por la vía de la comprensión. Vemos
aquí dos corrientes perpetuas que fluyen en sentido contrario y se
complementan. Por otra parte, no basta el ejercicio de la razón para desvelar
lo esotérico, hasta que el conocimiento no se hace parte de la vida misma del
individuo, sigue siendo tan esotérico como mientras permanecía escondido al
intelecto.
Siempre
se ha relacionado lo esotérico con los misterios, con el sigilo con que cubrían
estos rituales experienciales destinados a promover “el segundo nacimiento del
hombre” es decir, su autentico despertar interior. Sin embargo, se olvida que
los misterios no solo se pueden relacionar con lo oculto sino como su propia
raíz etimológica lo indica con la mística, con esa fuerza ascensional del alma
que escapa de la prisión material para ir en busca de su ancestro. La Mística
es así, una filosofía, un amor al conocimiento de las esencias espirituales que
mueven a la humanidad. La Mística es amor a la sabiduría que brota de lo
infinito, y se expresa en aquellos “secretos” que en cierta forma ya vibran en
cada hombre, aunque acallados a veces. La sola pregunta del filosofo que se
coloca ante la vida ya indica la presencia de la respuesta, aunque esa
respuesta no sea conciente en un principio.
El
problema que tiene y tuvo casi siempre la filosofía esotérica es que a fuerza
de ser sutil se presta a malas interpretaciones, con lo cual suele predominar
una imagen falsa antes que la verdadera, por aquello que más mancha un puñado
de barro, que lo que logra clarificar un chorro de agua limpia.
LA ORDEN
no es ajena a la repercusión de estos problemas y el hecho de existir en un
mundo conflictivo nos lleva a las mas de las veces, no solo a impartir la
enseñanza de la filosofía esotérica, sino a combatir los torpes efectos del
esoterismo mal entendido por otras personas o pseudo escuelas.
Debido al
auge que a partir del siglo pasado tuvo el redescubrimiento de las culturas
orientales, con su carga de mística y ocultismo, se ha planteado la incorrecta
idea de que todo esoterismo ha de ser forzosamente oriental. Orientalismo y
esoterismo han llegado a convertirse en sinónimos para la gente poco preparada,
desconociendo el hecho de que todas las antiguas civilizaciones han tenido
matices que aun pueden observarse en el presente en todas las tradiciones del
mundo, ni bien se quiebra la cáscara del snobismo y materialismo.
Otro error
frecuentemente es el creer en un elitismo espiritual, propio de aquellos que
han logrado realmente desentrañar los misterios. Aquí se observa una
disyuntiva, quienes realmente han logrado desentrañar los misterios, no
practican ningún tipo de elitismo y por el contrario, en aras de una
generosidad creciente vuelcan sus conocimientos en los demás hombres para
compartir entre todos el sagrado tesoro de la sabiduría. Y quienes se
consideran “seres a parte” gracias a sus conocimientos es que no han logrado desentrañar
ni el mas simple de los misterios, el de que la sabiduría une y no separa.
Sin
agotar el tema, señalamos también el peligro del esoterismo concebido como una
practica de fenómenos con el insaciable deseo de mover fuerzas que otros no
mueven y dominar poderes que otros desconocen.
Este
fenómeno se suele presentar en dos vertientes, bajo la farsa de quienes se
enriquecen aprovechándose de los incautos e ignorantes y bajo la saturación de
quienes jugando con fuego, terminan por quedar anestesiados para el verdadero
fenómeno de la transformación interior.
No es
trabajo fácil, pero si necesario, no existen trampas ni escamoteos, ni toques
mágicos que puedan regenerar al hombre, es con su propio esfuerzo, siguiendo
correctas vías a la velocidad adecuada como lo conseguirá. Por un camino
natural, pues los “milagros” no existen mas para los que creen en ellos,
basados en su ignorancia.
Un hilo
incandescente conectado a un acumulador eléctrico fue “milagro” para las masas
en la antigua babilonia, y la brújula era “milagrosa” antes de que los marinos
indo-árabes lo popularizaran. No ofrecemos milagros, ofrecemos soluciones. Y la
mejor solución es el hombre nuevo. No basta con cambiar el mundo ni ello es
necesario, con cambiar la perspectiva que del mundo tiene el hombre es
suficiente.
La clave
esta en el hombre y el es como decían los presocráticos, “la llave de todas las
cosas”.

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